La reforma política que reclama hoy la Argentina implica cambios legislativos y fortalecer laética de la responsabilidadesde los políticos y los ciudadanos. Hay que partir de las necesidades de lasociedad políticay su relación con elbien común, y diferenciarla de las necesidades de eficiencia del funcionamiento delmercado,que no siempre concuerdan. Ello supone definirfines, adecuarmedios, generalmente a través de modificaciones constitucionales o legales, y cambiaractitudesde los dirigentes y la ciudadanía frente a lo político. Siempre habrá que tener en cuenta laejemplaridadque caracteriza la actividad política dentro del sistema democrático constitucional. Laeducación políticaes indispensable para dar sustento y proyectar al futuro estos cambios.

La crisis de la representación política y de los partidos se mostró en gran relieve en las elecciones de octubre del 2001, con el “voto bronca” y en los acontecimientos que se sucedieron a partir de diciembre de ese año y en las últimas elecciones presidenciales, que no tuvieron el protagonismo de los partidos políticos -especialmente los dos más importantes que tuvo el país desde mediado del siglo XX, el PJ y la UCR- que sedesarticularon, sin que hasta hoy se hayan reconstituidos o en su reemplazo se hayan creado otros, que cumplan con la insustituible función de mediar entre la sociedad y el estado, de renovar los liderazgos, hacer efectiva la representación política, y de ser escuelas de la democracia.

El desprecio por los partidos políticos viene dela historia y los políticos han sido los primeros en denostarlos. La absurda idea “movimientista”, que confundía a los partidos con la Nación, sustentada por Hipólito Yrigoyen y por Juan Domingo Perón, y de la que se hizo eco también Raúl Alfonsín, cuando habló del “tercer movimiento histórico”, fue perniciosa para el desarrollo de los partidos, por confundir la parte con el todo y por la idea hegemónica que la sustentaba, contraria al sano y competitivo pluralismo democrático.

Juan José Sebreli dice que“(...)tanto en Alfonsín como en Menem subsistían las reminiscencias del pasado; en su fuero interno y en la mejor tradición de la vieja política personalista, los dos desdeñaban a sus respectivos partidos y tendían a gobernar prescindiendo de estos. Ambos los dejaron relegados y abandonados a sus internas feroces y contradicciones insolubles, a las que ellos contribuían con su propio personalismo. Alfonsín se rodeó de los jóvenes de la Junta Coordinadora, resistidos por los miembros más antiguos del partido, y Menem de una corte variopinta y obsecuente, `el entorno menemista’.”Ambos negociaron y firmaron el pacto de Olivos (1993), gestionado por sus respectivos “operadores” (otra lacra de los partidos): Enrique “Coti” Nosiglia y Luis Barrionuevo.

Hoy los grandes partidos históricos se han fracmentado y los restos de sus aparatos se nuclean alrededor de liderazgos provinciales o municipales, alguno de los cuales -como el PJ de la provincia de Buenos Aires- mantienen su poderío, por lo menos como empresa electoral “clienteril”, y los nuevos partidos carecen de estructura territorial, de cuadros dirigentes y de propuestas dasarrolladas por equipos técnicos.

El “peronismo” aparece como una gran pantalla donde se esconden grandes discrepancias, que van desde una izquierda “setentista” hasta una derecha “menemista”, y donde pretenden alojarse liderazgos de perfiles contradictorios como los de Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, de fuerte vigencia actual, y los hoy decadentes de Carlos Menem y Adolfo Rodriguez Saá. Sus fronteras son difusas, el estar o ir a elecciones por dentro o por fuera, el repartirse en lemas y sublemas, en alianzas o sumatorias de votos, o el practicar el juego de la “transversalidad”deja siempre la sensación de que se pretende instalar un poder “hegemónico” que desborda cualquier esquema racional de partido o sistema de partido al servicio de la democracia.

Sin partidos políticos no hay democracia constitucional ni posibilidades de absorver a los nuevos liderazgos que la sociedad produce, como quedó demostrado después de los actos de diciembre del 2001, donde la participación popular no siempre encontró los canales adecuado de los partidos para insertarse en la lucha democrática por el poder.

PROPÓSITOS

La definición de los fines y propósitos de esta reforma pasa por los siguientes postulados:

1.Poner la política alservicio del bien comúny no de los políticos, de los partidos, de las corporaciones y demás actores sociales.

2.Mejorar la calidad de larepresentaciónpolítica.

3.Aumentar y mejorar lasparticipación ciudadana.

4.Irrestrictocumplimiento de la Constitución y la leypor parte de gobernantesy ciudadanos.

5.Hacer mástransparentela política.

6.Establecer y hacer cumplir las reglas deéticaen el gobierno y la administración pública.

7.Revisar laeducación y capacitaciónpolítica de ciudadanos y dirigentes.

8.Mejorar lainformación y difusión públicade los actos de gobierno.

9.Fortalecer a lospartidos políticosespecialmente en lo que hace a su democracia interna, a la capacitación de sus dirigentes y a la difusión de su ideario.

10.Buscar a través de procedimientos adecuados laidoneidadde quienesejercen cargos en el gobierno y la administración pública.

11.Mejorar lacomunicaciónentre instituciones, políticos y ciudadanos, promover el debate de ideas y poner límites a la propaganda y al marketing político.

12.Modernizary hacer máseficienteslas instituciones políticas.

13.Incorporar nuevastecnologíasal funcionamiento de las instituciones y al ejercicio de la política.

14.Bajar elcostode la política.

15.Desjudicializarla actividad política.

16.Mejorar las relaciones entre la política y el“tercer sector” (sociedades intermedias y ONGs).

LAS REFORMAS

1.INSTITUCIONALES:

Las instituciones deben servir para que hacer más participativa a la democracia,

transparente la representación política, erradicar la corrupción, facilitar el debate, el consenso y hacer posible el diseño depolíticas de estado,que acoten el disenso político, para lo cual hay que:

1.1 Revisar elnúmero de legisladores(v. gr.: el mínimo de cincopor provincia en la Cámara de Diputados de la Nación).

1.2 Dejar sin efecto el piso deltres por ciento(3%) para que una lista de candidatos pueda acceder al reparto del sistema proporcional para ingresar a la Cámara de Diputados dela Nación.

1.3 Revisarla organización deministerios y organismospolíticos y administrativos del Estado y fusionar los que cumplen iguales i similares funciones (v. gr.: Ver si no es conveniente la fusión de la Auditoría y Sindicatura General de la Nación).

1.4 Poner límites a lasreeleccionesen órganos ejecutivos y legislativos.

1.5 Dictar códigos y crear comisiones deéticaen los órganos legislativos.

1.6 Revisar y mejorar el funcionamiento y procedimiento de losórganos legislativos.

1.7 Reducir el número decomisionesen el Congreso de la Nación, como ya hizo el Senado.

1.8Difundirmejor a través de los medios de comunicación lalabor del Congreso.

1.9 Reducir la estructura deapoyo administrativode los legisladores y establecer el concurso para el ingreso a cargos permanentes del Congreso.

1.10 Limitar y regular la asignación desubsidios, pensiones y ayuda socialque disponen los legisladores, candidatos y partidos políticos.

1.11 Hacerunicameralalgunaslegislaturasprovinciales (como ocurrió en Córdobaen la reforma constitucional de 2001).

2.ELECTORALES:

Para llevar a cabo estas reformas sería importante unificar pautas legisladas, actualmente reguladas en forma distinta a nivel nacional, provincial y municipal, para lo cual sería importante promover la sanción de leyes convenio que procuren unificar los requisitos, exigencias y controles sobre lospartidos políticos,lascampañas electorales ylospadrones electorales.Las pautas serían las siguientes:

2.1Facilitar lasiniciativas y la consulta popular,para lo que hay que fexibilizar los requisitos exigidos hoy por las leyes reglamentarias nacionales.

2.2Abolir laslistas sábanas, para personalizar más la representación, y evitar el monopolio de los partidos en la conformación de la listas de candidatos.

2.3Establecer elvoto de preferencia.

2.4Abolir el sistema electoral de“ley de lemas”que existe en algunas provincias por confundir al elector.

2.5Separar las eleccionesnacionales, provinciales y municipales.

2.6Suprimir lassanciones por no ir a votar,ya votar es una obligaciónmoral pero el que no quiere hacerlo puede “votar” en blanco, que es igual a no votar.

2.7Unificar elpadrón masculino y femeninoy hacer un padrónnacional electoralúnicodividido en distritos (actualmente los padrones son de los distritos electorales).

2.8Regular el voto de losprivados de su libertadfísica o ambulatoria, no condenados, y de lossordomudosque no se dan a entender por escritos.

2.9Facilitar y evitar de hacer oneroso la obtención dedocumentos de identidady loscambios de domicilio.

2.10Establecer lacédula únicapara emitir el voto.

2.11Implantar elvoto electrónico.

2.12Permitir elvoto por correopara ausentes y discapacitados.

2.14Permitir que se vote en cualquier centro de votación y no en unlugar y mesadeterminada.

2.15Estimular laselecciones internas abiertas.

2.16Limitar el tiempo de lascampañas electorales.

2.16Hacer cumplir y mejorar la reglamentación del uso y publicación deencuestas y sondeosde opinión, especialmente el día de la elección.

2.17Replantear elcupo femeninocomo acción afirmativa, transitoria, reducida a las candidatura, y no a los cargos electivos, y evitar el nepotismo.

2.18Facilitar a los candidatos difundir sus propuestas yhacer debatesen la campaña electoralen los espacios que oficialmente se provean en la televisión y en la radio.

2.19Evitar confundir a los votantes con laspalabras e imágenesque se ponen en lasboletas o cédulas electorales.

2.20Prohibir lasrifas o tómbolasa favor de quienes votan por determinado candidato (como ocurrió en la elección municipal de El Colorado, Formosa).

2.21Prohibir la entrega o promesa deasistencia socialpor parte de los candidatos a quienes son sus votantes.

2.22Prohibir lapropaganda gubernamentaldurante las campañas electorales.

2.23Hacer más rigurosos loslímitesycontroles en el financiamientode las campañas políticas y los partidos, y establecer controles eficientes e imparciales (ley 25.600).

2.24Desregular el funcionamiento institucional de lospartidos políticosen lo referente al padrón de afiliados y asistir a los mismos para el mejor funcionamiento de su democracia interna y la educación política.

2.25Revisar la regulación legal de lasalianzas electoralesy establecerla para lassumatorias de votosy lascoalicionesentre partidos políticos.

3.DE LA EDUCACIÓN POLÍTICA:

Un balance de los últimos veinte años de vida democrática nos indica que el mayor fracaso lo encontramos en la educación política. Ningún régimen político es viable sin que se eduque a quienes mandan y a quienes obedecen. En la democracia constitucional esto es esencial por la complejidad de las responsabilidades y funciones que deben asumir tanto los ciudadanos como los mandatarios.

En el Siglo XX en la escuela secundaria hubo distintas etapas, signadas por el nombre de las materia dedicadas a la educación política.Primero fue Instrucción Cívica, durante el peronismo se cabió por Cultura Ciudadana, con la “revolución libertadora” se la denominó Educación Democrática. Más tarde se la llamaría: Nociones de Derecho, Formación Cívica y Ciudadana y hoy, en el Cíclo Básico Unificado, se la denomina Educación Cívica.

En las universidades también hubo cambio de nombres y contenidos a lo que se denomina Derecho Político, que nos viene de España; o Ciencia Política, que proviene de Estados Unidos; o Teoría del Estado, expresión que suena a “estatista” o autoritaria. La facultades de ciencias políticas que había y hay en algunas universidades no fueron respuesta a esta necesidad. Sin embargo, después de 1983 el Derecho Constitucional cobró gran dimensión, especialmente después de la reforma constitucional de 1994, y su enseñanza se ha extendió a otras materias, nacidas de su propio contenido, como el Derecho Público Provincial y Municipal, el Procesal Constitucional, el Parlamentario y el de los Derechos Humanos.

Los partidos políticos intentaron, también, este cometido con poco éxito, valiéndose, en muchos casos, de fundaciones creadas a ese efecto. En esta dirección encaminaron sus esfuerzos, también, algunas instituciones apartidarias del tercer sector, como Conciencia, y las filiales de las fundaciones alemanas Konrad Adenauer (demócrata cristiana), Friedrich Ebert (socialista) y Friedrich Neuman (liberal), para poner sólo algunos ejemplos.

En la reforma de 1994 se incorporó en el artículo 38 de la Constitución el reconocimiento de los partidos políticos a los que “El Estado contribuye al sostenimiento económico de sus actividades y de la capacitación de sus dirigentes.” La ley orgánica de los partidos políticos creó un Fondo Partidario Permanente por el que el Estado contribuye con las finanzas de los mismos, pero nunca se asignaron fondos específicamente para la capacitación de dirigentes, ni para nada que tenga que ver con la educación política. El INCAP, dependencia del Ministerio del Interior, ha implementado cursos y programas de educación política con escasa trascedencia, después de la reforma constitucional de 1994.

La Constitución de Córdoba de 1987 estableció como principio y lineamiento de política educativa: “Incorporar obligatoriamente en todos los niveles educativos, el estudio de esta Constitución, sus normas, espíritu e institutos.”(art. 62 inc. 10)

En la democracia es necesario educar al soberano, que es el pueblo, y al ciudadano, que lo integra, para que ejerza sus derecho y obligaciones cívicas, como simple votante, como afiliado o militante de algún partido político, como partícipe solidario de la vida ciudadana, como funcionario elegido por el pueblo o designado para ejercer una función pública.

El contenido de esto debe abarcar el conocimiento de la historia y de la sociedad donde se desenvuelve, de su constitución y de los valores e instituciones que la misma expresa.

Pero para que estos contenidos se incorporen a las vivencias de los educandos y modifiquen sus aptitudes, recordemos que no estamos hablando sólo de instrucción sino también de educación y formación política,es necesario que abarquen tanto la política agonal, o sea la lucha por el poder, como la arquitectónica, o sea la constructiva o constructora, y que no se limite a aspectos puramente instrumentales como puede ser el marketing o la sociología electoral, que son la moda del momento.

La pedagogía a emplear deberá combinar la formación teórica con la práctica, ya que la política es ciencia, arte y virtud del bien común.

En este propósito hay que comprometer a los partidos políticos, al sistema educativo, a las instituciones políticas del Estado, a las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación.

Como conclusión podemos afirmar que tan importante y urgente como hacer cambios en la economía es hacer lareforma política, para lo cual no es necesario -por ahora- una reforma constitucional, pero esta no debe hacerse en base asoluciones simplistas y mágicas, sino que debe ser el resultado de undebatedonde prevalezca lasensatez,elestudioy, si es posible, que concluya con elconsenso.

Córdoba, Octubre de 2003.