Pedro León Almeida, oriundo de San Juan, fue además sociólogo, para lo cual estudió en la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, amante de la poesía, se dedicó a la docencia.
Jorge Alberto Ávalos Mujica, ejerció la abogacía y fue camarista en la Justicia Civil y Comercial de Córdoba
Héctor Guido “Yiyo” Bartolomei, hijo de una familia de Villa Dolores, mientras estudiaba fue empleado de tribunales provinciales, fue presidente de la Federación de Estudiantes de la UCC, egresó con promedio superior a 9, estudió luego en las Universidades de Madrid, Lovaina (Ciencias Sociales del Trabajo y Doctorado en Derecho) y de Harvard (Maestría en Derecho), fue un alto funcionario en la Organización Internacional del Trabajo en Suiza, en cuya calidad elaboró proyectos de reformas legislativas nacionales y, en particular, el proyecto de los actuales Protocolos Adicionales a la Carta Social Europea (Consejo de Europa, Francia).
María Isabel “Marisa” Bisio, vino a estudiar desde Wenceslao Escalante localidad del sur de Córdoba, egresó con promedio superior a 9, fue profesora universitaria
José Juan Osvaldo Brouwer de Koning, fue fiscal en Santa Rosa de La Pampa hasta 1968 que perdió su puesto cuando el Poder Judicial fue intervenido; luego fue juez de Primera Instancia en General Acha hasta el golpe de Estado del 24 de marzo del 76, fue arrestado el 28 de marzo de ese año y permaneció en la Unidad Penal 4 hasta el 4 de mayo que recuperó su libertad y luego fue juez municipal de faltas de Villa Carlos Paz (fallecido).
Gustavo Leonardo Carranza Latrubesse, un riotercerence, que fue juez Civil y Comercial en Chubut cesanteado durante el gobierno militar, lo que motivó un pleito que llegó hasta la Comisión Interamericana de Derecho Humanos, ejerce activamente la abogacía.
Luis Ángel Casati Ferro, fue embajador de Paraguay en la Santa Sede y fue magistrado del Tribunal Electoral de la Capital en ese país, desde el que vino a estudiar a Córdoba.
Eduardo Alfredo Cúneo, mientras estudiaba fue empleado de la empresa Káiser, fue presidente del Colegio de Abogados de Córdoba, candidato a vicepresidente de la República y es profesor en la UNC.
Roberto Jorge Fonseca, fue juez en la provincia de San Juan del que es oriundo.
Ángela Josefina Fortuna, egresó con promedio superior a 9, fue docente a nivel secundario y Superior e hizo la especialidad en Ciencias Sociales y Políticas por la UNL y cursos complementarios en la misma área en FLACSO, con estudios de investigación sobre el pensamiento político de Hannah Arendt.
Jorge Horacio Gentile, fue empleado de los tribunales provinciales en los dos últimos años de la carrera, fue diputado de la Nación, constituyente provincial y municipal y es profesor catedrático en la UCC desde 1967 y emérito en la UNC, en donde fue el primer egresado de la UCC que obtuvo el título de Doctor en Derecho.
Carlos López, fue empresario y secretario del Tribunal Superior de La Rioja (fallecido).
Rómulo Luis Marcattini, mientras estudiaba trabajaba de martillero, fue político, abogado y juez de Cámara del Trabajo de Córdoba.
Héctor Raúl Masini, fue diputado de la Nación por Mendoza, su familia era de San Rafael (fallecido).
Víctor Rafael “Bicho” Olmos, vivía en Río Primero mientras estudiaba en la UCC, fue el primero de los egresados que falleció a poco de haber comenzado a ejercer la abogacía.
Walter Luis Pécile, también vivía en Río Primero mientras cursaba la Universidad, desde hace varios años tiene paralizada las extremidades inferiores lo que no le impidió ejercer la abogacía.
Ramón Ricardo Ruarte, riojano, egresó con promedio superior a 9, siendo estudiante trabajó en IAME y luego en tribunales, ejerció la abogacía y fue presidente del Tribunal Superior de la Rioja.
Guillermo Smekens, nacido en Bélgica, venía de Mar del Plata, mientras estudiaba fue empleado de tribunales, ejerció la abogacía.
Margarita Rufina Toro, ejerció la abogacía en San Juan de donde había venido a estudiar a Córdoba.
Domingo Antonio “Painé” Viale, Doctor en Derecho (UNC), fue presidente del Colegio de Abogados de Córdoba, profesor universitario en la UCC, UNC, U. Blas Pascal y UN Litoral, ex Presidente Comisión Asesora para la Designación de Magistrados de Córdoba, y ejerce la abogacía.
Los 20 primeros egresados de la Universidad Católica de Córdoba que cursamos el último año en 1963, hace 50 años, ingresamos –luego de rendir el examen de ingreso- a esta Universidad en 1959, un año después de su fundación, cuando la misma no estaba reconocida por el Estado, por lo que no sabíamos si íbamos a poder graduarnos en la misma como abogados. Por eso, varios de nosotros, nos inscribimos también en la Universidad Nacional. Néstor Cadario y Rosa Abal Dutari fueron compañeros nuestros pero se graduaron el año siguiente.
Varios de estos egresados han pronunciado conferencias y publicado libros y artículos, en Argentina y en el exterior.
Veníamos de luchar en los colegios y en las calles entre “libres” –que queríamos universidades privadas- y “laicos” –que se oponían a ello-, participando en manifestaciones y actos públicos, en alguno de los cuales escuchamos a una brillante oradora: Lila Perrén de Velasco, que luego sería profesora de la UCC y madre de su actual rector el Padre y Licenciado Rafael Velasco SJ.
La Universidad se fundó por el impulso que le dieron una generaciones excepcional de jesuitas entre los que recordamos muy especialmente a: Jorge Camargo, Jean Sonet, Jaime Amadeo, César Azúa, José Antonio Sojo, Sixto Castellanos, Gustavo Casas, entre otros.
En cada uno de los cinco años de la carrera cursamos siete materias, una de las cuales era Teología, en lo que fue y es el Colegio San José, asistiendo a clases todos los días hábiles, rindiendo tres parciales y un examen final. La asistencia la tomaba casi siempre “Porota” Salaberría.
Luego de graduados y para ser habilitados tuvimos que rendir un examen ante un tribunal integrado por un presidente, designado por el Ministerio de Educación de la Nación; un representante del Colegio de Abogados y otro de la UCC.
El Decano de la Facultad de Derecho, era entonces, el doctor Agustín Díaz Bialet, que luego integraría la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y fue nuestro eximio profesor de Derecho Romano. Pedro Ángel Spina, que luego presidió el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, y Helio Olmos, estaban a cargo de las cátedras de Derecho Penal; Pedro José Frías, que también fue juez de la Corte Suprema y embajador, de la de Constitucional –junto a Guillermo Becerra Ferrer- y Público Provincial; Alfredo Fragueiro, nos enseñaba Introducción a la Filosofía, Derecho Natural y Filosofía del Derecho; Néstor Pizarro, José Manuel Díaz, Lisardo Novillo Saravia y Arturo Granillo Derecho Civil, Manuel Espinoza y Manuel Augusto Ferrer padre, Derecho Comercial, y su hijo de igual nombre, dictó Derecho de la Navegación junto a Enrique Ferreyra; Rogelio Ferrer Martínez –que supo presidir el Tribunal Superior- en Procesal Civil y Carlos Ernesto “Cacho” Moreno y Raúl Torres Bas en Procesal Penal; el Padre Jaime Amadeo SJ y Gustavo Casas SJ eran profesores de Teología; Clemente Villada Achával y Celestino Piotti en Internacional Público y Privado respectivamente; Jesús Abad Hernando, Héctor Meehan y Julio Altamira Gigena en Derecho Administrativo; en Laboral José Narciso Rey Nores; en Agrario y Minero Calos A. Almuni; en Canónico el padre redentorista Aldo Luis Cooper; en Finanzas Públicas Mario Martínez Casas e Isidoro Cibele; en Historia del Derecho Luis M. Freijeiro Boullosa –que tenía una memoria fabulosa-; en Economía Política la doctora Elisa Ferreyra Videla – única mujer que fue profesora-; en Sociología Alberto Díaz Bialet y el Padre Antonio Donini; y en Derecho Político Clodomiro Ferreyra. Algunos de estos profesores habían dejado de serlo en la Universidad Nacional de Córdoba después de la llamada “Revolución Libertadora”.
Al derecho privado se le daba más importancia que al público, tendencia que ha cambiado en nuestros días.
Se estudiaba generalmente por libros comprados o que eran prestados por las bibliotecas, y merced al grabador que tenía Carlos López - importante avance tecnológico de entonces- confeccionábamos apuntes en base a las grabaciones que se le hacían a los profesores en clase, con o sin su autorización. El más notable que re cuerdo era el de Historia del Derecho, Los libros de Agustín Díaz Bialet y de Fragueiro, y el apunte de Spina era un verdadero manual. Las “grageas” que nos dejaba Frías en sus clases eran muy cotizadas.
En el grupo había un gran cariño a la Universidad que se estaba formando y de allí es que de este curso surgió la formación de la Asociación de Estudiantes de Derecho y luego la Federación a Asociaciones de Estudiantes de la Universidad cuyo primer presidente fue Héctor Guido Bartolomei. Estas organizaciones estudiantiles hicieron varias reuniones con dirigentes estudiantiles de otras universidades católicas argentinas. Como dirigentes estudiantiles tuvimos algunas fricciones con las autoridades, inclusive con el rector de la Universidad el Padre Jorge Camargo SJ, pero siempre dentro de un clima de respeto.
En la Universidad se organizaban anualmente quermeses, en la que participaban estudiantes de todas las facultades, y con frecuencia se organizaban reuniones donde se bailaba, se escuchaba música y se estrechaban vínculos entre alumnos y alumnas de las distintas facultades. Varios de muestra camada estuvieron de novio o se casaron con quienes conocieron en la Universidad.
El contexto de nuestro paso por la Universidad fue muy activo. La revolución cubana, encabezada por un discípulo de los jesuitas, Fidel Castro, instaló en 1959 en América la guerra fría; los atentados con explosivos en la Shell y la consecuente intervención federal a la provincia de Córdoba gobernada por Arturo Zanichelli se produjeron en 1960; la invasión a Bahía de Cochinos o Playa Girón, en Cuba fue en 1961; el golpe de estado que derrocó al presidente Arturo Frondizi en 1962, año en que se inició en Roma el Concilio Vaticano II y desapareció el obrero metalúrgico Felipe Vallese, uno de los primeros ocurrido en el país; y al año siguiente fue la elección del presidente Arturo Íllia y el asesinado del presidente de EEUU John F. Kennedy. Todo esto impactó en nuestras vidas lo que nos movió a discutir, asistir a conferencias y debates, y hasta comprometernos políticamente.
Este Cincuentenario coincide también con otros por demás impactantes como son: los 200 años de la Soberana Asamblea del Años XIII que declaró la libertad de vientres, los 160 de la Constitución Nacional y los 30 de la recuperación de la Democracia Constitucional. También el 16 de marzo de este año asumió al papado el jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, convirtiéndolo en la personalidad más importante de la Argentina en toda su historia y desde hace unos días luce en los altares el beato José Gabriel del Rosario Brochero.
Para terminar, es bueno recordar dos frases que quedaron grabadas en nuestras vidas: aquellos de hombres –varones y mujeres- “de ciencia y conciencia”, a la que ahora se le ha agregado también “de compromiso”, y la que luce en el escudo de la Universidad “Veritas Liberavit vos”, la Verdad os hará libres (Juan 8:31-38), y que, al menos a mí, han iluminado este largo camino recorrido en estas últimas cinco décadas.
Córdoba, octubre de 2013.